Archaon, Señor del Fin de los Tiempos

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Archaon, Señor del Fin de los Tiempos

Mensaje  Krauss el Mar Jul 22, 2008 11:48 am

Por: Ilirio

Sus marcados pasos, acompañados del entrechocar de las pesadas placas de su armadura y del ondear de su gruesa capa roja, retumbaban por el ancho pasillo que llevaba a la Cámara del Apocalipsis. Al final del pasillo dos guerreros de impresionante estampa le abrieron las moles de bronce que daban acceso a la Cámara. Archaon cruzó el umbral sin detenerse un instante ante los guardias que inclinaron la cabeza a su paso. El Señor del Caos bajó a la carrera los cuatro escalones que separaban la puerta de la sala del nivel del suelo donde se encontraba reunido su Consejo. Todos ellos se levantaron de sus tronos de un salto para honrar a su gran líder.

El Consejo estaba formado por los once guerreros más temidos en todo el Viejo Mundo y las costas de Ulthuan. Ahora todos ellos, que rendían voluntades a su paso, tenían el corazón encogido aun bajo los cientos de arcanas salvaguardas que protegían sus negras almas. Archaon era el niño bonito de los Dioses y todos ellos lo sabían. De sus caprichos dependía su ascenso o su caída. Aquél a quién todos profesaban una mezcla de temor y admiración ocupó al fin su silla y con un bestial golpe sobre la mesa de mármol negro lanzó al aire un furibundo “¿POR QUÉ?”. Los Grandes Generales del Caos se sentaron temblando sintiendo como la hiriente mirada de Archaon se clavaba en ellos, uno tras otro.

Al fin, Islayher de Slaanesh, el Torturador de Almas, se atrevió a hablar.

-Llevaban demasiada maquinaria de guerra, mi Señor y la topografía del campo de batalla no favorecía en absoluto a nuestros aliados.
-Y su magia era más poderosa de lo que esperábamos, oh Gran Emperador –añadió un asustado Barón de Tzeentch, célebre por los hechos de la Masacre de Elhamar.
-VUESTRAS PATÉTICAS EXCUSAS NO JUSTIFICAN NADA –rugió Archaon –. DE SOBRA ES SABIDO QUÉ CARENCIAS TIENE NUESTRO EJÉRCITO Y CUÁL ES LA MEJOR MANERA DE HACERLE FRENTE.
-Si me permitís el atrevimiento, Excelencia –volvió a hablar el Barón-, creo que a nuestros Generales no se les puede achacar una mala estrategia o una mala táctica.



Se oyó un murmullo al fondo de la sala Krashis el Robacráneos, reía de las palabras del consejero de Tzeentch. Sabía que sus palabras sólo trataban de mantener la posición, ya que su propuesta de ejército era la que se había elegido para enviar a la ribera del Shemegar para derrotar la alianza de los príncipes de Ulthuan y los pielesverdes de Grimgor. Aquel maldito hechicero lo tenía merecido. Su sonrisa fue ahogada por un nuevo bramido de Archaon:

-TODOS SOIS CULPABLES, NINGUNO HABEIS SABIDO PROTEGER MIS INTERESES. SI UNO CAE LOS DEMÁS LE SEGUIREIS. EN MI MESA NO SE DISCUTE.
-El Barón está en lo cierto, la estrategia estaba bien calculada, pero no esperábamos que el enemigo alineara tantos proyectiles -titubeó Krashis al verse amenazado.
-Señor, el Demonio que convocamos actuó correctamente salvo por un pequeño detalle -habló Kzar Beelich, otro Señor de Tzeentch que se sabía más seguro en su posición por la proximidad que había tenido al Elegido en la última campaña del Imperio-. Nuestros Aulladores no atacaron el objetivo que tenían previsto.
-Yo citaría la presencia de Teclis, oh Alabado -añadió Yssilië Tzassl, un Gran Hechicero de Slaanesh que se había enfrentado hacía pocos meses con el Hechicero Elfo-, resulta mortal para las legiones de Demonios.
-Los excavadores fallaron –se atrevió a decir Draag Hetron, Corazón Pútrido, un hijo del buen Nurgle-, un pequeño fallo hizo que el enemigo decidiera dónde saldrían del campo de batalla y lo hicieron obstruyendo la vista de nuestros escasos tiradores.

Archaon se quedó callado algo perplejo, no entendía que significaba que el Enemigo decidiera dónde iban a emerger los excavadores, si se habían desorientado se habían desorientado y punto. Tal vez fuera una forma de hablar. Debía ser eso. Este silencio hizo coger algo de confianza y el Barón volvió a atreverse a hablar:

-Khôr-Zeench, el Señor de la Legión, fue tiroteado sin piedad y su aura demoníaca no pudo hacer mucho para evitarlo. La magia enemiga causó estragos entre nuestros Horrores, las llamas del Fénix resultan mortales contra los demonios, que quedan desprotegidos ante la magia.
-Y los vientos de la magia no nos fueron propicios, en el momento clave el Vidente Gris Thanquol sufrió una disfunción que hizo que la energía se dispersara y perdimos una gran opción –aventuró Islayher.
-No hay que olvidar –volvió a decir el Barón- que Teclis puede repetir sus tiradas para herir, lo que hace que sus hechizos sean aún más poderosos.

Ahora Archaon no entendía nada, ¿qué significaba aquello de que el hechicero elfo podía “repetir las tiradas para herir”? Mientras se perdía en estas cavilaciones sus capitanes se fueron animando y Krashis continuó con la narración de lo ocurrido:

-Hubiéramos tenido opción si nuestros Ogros Dragón hubieran localizado a su portaestandarte de batalla cuando después de arrasar a los pequeños Snotling cargaron contra la unidad principal del ejército Alto Elfo. Pero ciegos de sangre como estaban por su furia asesina se cebaron en el festín de destrozar infantes en lugar de buscar a los Héroes. Son las contrapartidas de la regla especial cólera de la tormenta.
-¿DE QUÉ ESTAIS HABLANDO? ¿QUÉ DECÍS DE REGLAS ESPECIALES? TODOS SABEMOS QUE LOS OGROS DRAGONES SE HAN EXPUESTO DURANTE SIGLOS A LOS RELÁMPAGOS DE LAS TORMENTAS Y QUE AHORA NO SÓLO LES HACEN DAÑO SINO QUE LES HACEN ENTRAR EN UN MÍSTICO FRENESÍ DE MUERTE Y DESTRUCCIÓN ¿ACASO QUEREIS CONFUNDIRME? -bramó Archaon que sentía como iba perdiendo control sobre sus consejeros.
-Señor – e dijo Krashis sorprendido de que su Señor desconociera algo tan básico-, si dudáis de lo que digo podéis consultar la página 26 del Suplemento de Ejército de Bestias del Caos de la 6ª edición de Warhammer.

Archaon había perdido definitivamente el hilo, no entendía de qué hablaban los otros Generales del Caos, que ahora ya discutían entre ellos, dejando de lado al Elegido de los Dioses. Cada retazo de conversación que interceptaba le resultaba incomprensible.

-Y lo de Thanquol –oyó decir a Dregart Ishmoius, el Capitán de su vieja guardia, los Espadas del Caos-, ¿qué probabilidad había de que sacase dos unos, repitiera y le volvieran a salir dos unos y que encima luego en la tabla de disfunciones perdiera la herida que le quedaba?
-Por no hablar de lo de Teclis –fue el aún más raro comentario de Kzar Beelich -. Ya es mala suerte que sufra una disfunción en condiciones y se recupere al siguiente turno, ¡tenía que sacar un 6 para hacerlo!
-O los chequeos de Miedo de los Altos Elfos –interrumpió Draag Hetron-, los hijos de puta chequearon ochocientas veces y no fallaron uno sólo. Sin embargo a nuestros Ogros Dragón, que tenían el mismo atributo de Liderazgo les costó dos turnos reorganizarse.

Archaon no entendía absolutamente nada, aquellos hombres, antes temerosos, hablaban ahora sin parar de cosas que él no llegaba a entender. Su cabeza comenzó a dar vueltas, se sentía incómodo en aquella sala, olvidado por todos y con el ruido zumbón de la animada tertulia que se había iniciado. Las mismas paredes de la sala parecieron comenzar a difuminarse. El negro suelo fue aclarándose, tomando la cálida tonalidad de la madera. Las voces de sus generales le sonaron diferentes, sus mismos aspectos habían cambiado. La sala había mutado por completo. Un suelo manchado de pintura en una pequeña habitación había sustituido a los suntuosos mármoles de su Cámara del Apocalipsis y las recias armaduras de los seres más temidos del Viejo Mundo habían dado paso a las débiles telas de cuatro jóvenes que se afanaban en proteger unas figuritas para que no se estropeasen al meterlos en cajas. Decidió cerrar los ojos para escapar de aquella pesadilla. El Caos había vuelto a ser derrotado. Era lo único que le quedaba claro y con esa certeza se abandonó al reparador sueño.

Temedme, mortales, porque yo soy el Ungido, el Hijo Predilecto del Caos, el Azote del Mundo. Los ejércitos de los Dioses están a mis órdenes y vuestros insignificantes imperios no podrán sino caer bajo el peso de mi espada y de mi férrea voluntad.

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Re: Archaon, Señor del Fin de los Tiempos

Mensaje  pp el Mar Jul 22, 2008 12:45 pm

Jajajaja, y yo cuando le empezé a leer creí que era la continuación de Tormenta del Coas xd

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